Cómo vivir del arte de hacer sonidos con la boca

Edgar García divide su vida entre ser atleta y lograr hacer del "beatboxing" un arte reconocido en Puerto Rico

TODO COMENZÓ EN LA CANCHA

“Empecé en el deporte de la natación, porque tenía problemas de asma cuando pequeño. Me llevaron al doctor y le dijeron a papi que le recomendaban que me pusieran a hacer ejercicios para que mejorara mi capacidad cardiovascular y la natación es el mejor ejercicio para eso. Yo no quería, pero fui, me gustó y estuve 12 años practicando”.
 
“Después, hice una transición de la natación al baloncesto, porque la natación se me hacía lejos y en mi casa nadie guía, así que era bien cuesta arriba ir a las prácticas. De repente, un canasto en frente de mi casa estaba mucho más accesible que ir a la piscina. Así que, básicamente pase más tiempo jugando baloncesto, hasta que me fue gustando y gustando. Llega el 2005 y me ponen a coger talleres y clínicas de baloncesto, y ahí empieza la fascinación con este deporte, que aún perdura”.
 
“Empiezo a cogerlo más en serio y a considerar la posibilidad de que quiero hacer esto profesionalmente a los 13 años, cuando entro a escuela intermedia y ya estaba claro que quería ser baloncelista profesional. Ahí, todos mis esfuerzos empezaron a ir dirigidos en esa dirección. Me levantaba súper temprano antes de ir a la escuela, salía, corría, llegaba mi casa, desayunaba, iba a clase".
 
"Más adelante en el camino, a mis 19 años más o menos, tuve mi primera oportunidad de dirigir un equipo de baloncesto y ahí pues me entero que me gusta mucho lo que es enseñar.
Mi prioridad en la vida es hacer algo con el baloncesto. Tú sabes, jugarlo o como mínimo, desarrollarme como entrenador". 

ENCUENTRO CASUAL CON EL BEATBOX

"En mi segundo año de universidad, veo este video y ahí es que descubro el Beatboxing como tal. En mi casa estudiando, me meto en YouTube —porque yo soy de esas personas que estudia escuchando música— y me sale un video que dice Beatbox y tiene 50 millones de views y el font era interesante. Es la primera vez en mi vida que veo que existe algo que se llama Beatbox.
Ese video cambió mi vida. No te puedo describir cómo me sentí esa primera vez, fue como que tenía un esquema de la manera en que la gente hacia música, un esquema de lo que tu cuerpo puede producir y está persona me la explotó”.
 
Lo vi y dije: 'esto me gusta y yo entiendo que yo puedo hacer eso'. Y así mismo lo aprendí: en tutorials de YouTube. Es una reacción bien interesante porque la mayoría de las personas que escuchan Beatbox dicen: 'Ah, eso es muy difícil; eso tienes que nacer con eso, eso es un don'. Lo llevan a eso y no lo ven como una destreza”.

LA PRÁCTICA HIZO AL MAESTRO 

“Hay algo que es un problema mayor que tiene que ver con la glorificación del talento en las artes y la desmitificación en la destreza. Hemos puesto el talento en un pedestal y trivializamos la práctica; el desarrollo de ese talento que se convierte en habilidad”.
“Para mí fue bien importante para decidir hacer esto que unos años atrás, ya me había picado la vena de tocar instrumentos, pero lo veía como inaccesible, porque en mi casa no había el capital para comprar ese instrumento o para pagarle a alguien que me enseñara. Mientras que con el beatboxing digo: 'pérate, esto es con el cuerpo, que no tengo que pagar nada para empezar”.
 
“Yo tengo una dualidad. Siempre he sido un híbrido entre un atleta, un artista y un científico, porque vengo de un mundo donde el talento no se glorifica; se glorifica el trabajo. El que practica es el que va a meter cuarenta, ¿me sigues? Así que yo crecí con, digamos, una protección o una inclinación hacia la práctica, porque yo entendía que la práctica hace la perfección. Yo soy un artista con una manera de trabajar y una mentalidad de deportista. Eso es como un mantra en el mundo del deporte, mientras que en el mundo de las artes decimos: 'no, fulano es talentoso, le ponemos demasiado énfasis a lo que la gente trae de fábrica versus al lugar donde puedes llevar eso con lo que vienes de fábrica”.
  
“La próxima vez que escuches un artista, por favor no digas que es bien talentoso. Sí, es talentoso, pero lo que estás escuchando ya no es talento; es habilidad, porque el talento es lo que traes de fábrica y la habilidad es el desarrollo de ese talento. Y ¿por qué eso es importante en mi historia? Porque estoy claro que para llegar a ser uno de los mejores Beatboxer del mundo, no es suficiente el talento que tenga. Tengo que practicar mucho, y tengo que estudiar, tengo que leer y tengo que exponerme. Tengo que hacer muchas cosas”.

BEATBOX PA'L MUNDO

 

“Mis comienzos en el beatboxing fueron cuando le enseñé a mis familiares. Más adelante, lo enseño a mis amigos en un retiro de jóvenes y les gustó. Después, abro un canal de YouTube, así súper random. Puse un video y de ahí ese video como que empezó a circular por Facebook y de repente, un beatboxer que era de Ponce me escribe: 'mira yo soy fulano, yo hago esto, vamos a juntarnos'. Como que, básicamente a base del traction que ese video creó en las redes y otras cosas, personas se empiezan a conectar —algunos beatboxer y otros artistas— hasta que llega uno en particular que me dice que hay un Open Mic en La Beckett en Río Piedras. Eso fue en el 2014. Me invita y fui pa' allá. Esa fue la primera vez que me presenté ante un público hostil”.
 
“Si ese día no me hubiese ido bien, probablemente quizás la historia hubiese sido diferente. El feedback de ellos fue súper bueno, así que de ahí recibí otras invitaciones para seguir yendo a ese lugar y me hice una página en Facebook”.
 
“En el 2015, pasó algo trascendental y es que una estuve en TV por primera vez en Puerto Rico. Más adelante, me invitaron a Miami a grabar un programa allá con todo pago y esta fue la primera vez que salgo del país como artista a trabajar como beatboxer. Fue trascendental para mí, porque fue la primera vez que hice chavos haciendo sonidos con mi boca”.

LLEVARLO A OTRO NIVEL

“Cada vez que voy a un lugar, tengo que hacer una disertación doctoral para que entiendan lo que es el beatbox. Aquí hay un espacio que nadie está llenando y yo voy a ser el tipo que va llenar ese espacio y no solamente como artista individual, sino que vamos a trabajar para hacer cultura, para crear una cultura de beatbox en mi país”.
 
“Quiero que el Beatbox se enseñe en escuelas de música; quiero que se reconozca como un instrumento, como un estilo musical vocal. Que tenga el mismo respeto que el que toca guitarra, que el que toca batería. Quiero hacer una academia de beatbox aquí en Puerto Rico. Quiero que tengamos eventos todo el año; no solo batallas, sino festivales, seminarios”.
 
"Es bien importante cambiar las percepciones de lo que es el beatboxing, porque he recibido críticas de lo que yo hago no es música, de lo que yo hago no es arte que; eso son ruiditos. Cuando una persona coge un micrófono y se pone a cantar, nadie se ríe. Pues yo quiero que, eventualmente, de aquí a 20 años, lo tomen igual de serio".
Fotos por: Wasograph